Testimonios 

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Testimonio de J. R. R. y C. V. G.

 

El COF nos ha servido de mucha ayuda; sobre todo, en sentirnos escuchados y apoyados.

Todo empezó cuando uno de nuestros hijos empezó a tener problemas académicos y cambios de comportamiento preocupantes. La mala salud de uno de nosotros también preocupaba bastante en la familia; y la gran distancia a la que vivía otro de nuestros hijos era otro obstáculo para apoyarnos, ayudarnos y crecer como familia. Estábamos en una situación poco común o especial. La tensión, la angustia, la desesperación y la tristeza se fueron apoderando del ambiente familiar poco a poco. Una amiga nos habló del COF San Julián y nos invitó a conocer al equipo y a visitar las instalaciones sin compromiso alguno.

Cuando por fin nos animamos a ir, la gente del COF nos recibió de una forma acogedora. Allí hemos encontrado un gran apoyo, comprensión y personas muy cercanas que, con el tiempo, se han convertido en buenas amigas.

En el proceso nos dimos cuenta de que los problemas de nuestro hijo se debían a que tenía un trastorno sin diagnosticar. Los problemas no se solucionan de repente, pero nos ha venido muy bien tener gente que escucha y que ofrece su experiencia y su cariño. Aprendimos estrategias que nos han ayudado a conocernos mejor, a mejorar la comunicación entre nosotros, a expresar nuestros sentimientos y a replantearnos nuestra vida e iniciar una nueva etapa.

Creemos que el COF puede mejorar intentando conocer a la persona, a la familia y a su entorno lo mejor posible; buscando elementos en común y tendiendo puentes entre su realidad y la del equipo que les acompaña.

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Testimonio de A. M.

Conocí el COF a través de un sacerdote y un voluntario. Lo que más me ha ayudado ha sido descubrir cuál es la herida de mi vida y trabajar el perdón hacia mí misma y hacia los demás.

El COF también me ha acompañado en discernir sobre la posible demanda de nulidad de mi matrimonio.

El proceso de acompañamiento está muy bien estructurado. Las personas del COF son unos profesionales que trabajan como un equipo multiprofesional, por lo que ayudan a analizar la situación desde el punto de vista espiritual, psicológico, legal. Un seguimiento a la luz del evangelio y de la oración.

Todo empezó cuando un voluntario del COF me animó a hablar con un sacerdote. Me reuní con él y le conté la situación que estaba viviendo con respecto a mi matrimonio. El se ofreció a realizar conmigo un acompañamiento junto con una abogada colaboradora del COF. Comenzamos a reunirnos  semanalmente vía telefónica. Durante todo este tiempo fuimos analizando mi vida, con sus luces y sus sombras a la luz del evangelio, de la oración, de la psicología... El proceso pretendía la sanación de la herida por medio de la oración y del perdón. Unos meses más tarde decidí dar un paso y solicitar la separación y la nulidad. En este momento se incorporó otra persona del COF y comenzamos a reunirnos de manera presencial quincenalmente. Desde este momento nos dedicamos a analizar las posibles causas  de nulidad.

El trabajo en equipo de estas personas del COF ha sido de gran ayuda en el discernimiento que he llevado a cabo.

Actualmente tengo paz y, a pesar de mi sufrimiento, he experimentado en mi vida la sanación de la herida por medio del perdón.

Pienso que este trabajo me ha ayudado a crecer como persona.

Estoy muy agradecida al COF por este acompañamiento puesto que me ha ofrecido herramientas para vivir mi vida de manera más plena y consciente, a vivir anclada al presente, intentando reconciliarme con mi pasado y procurando que el futuro no me quite la paz.

¡Gracias por todo!

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Testimonio de María J.

Todo empezó una noche que tenía ganas de morirme, este sentimiento ya lo había notado antes, pues he tenido algún pensamiento de suicidio alguna vez. Entré en internet buscando un teléfono de la esperanza en España, porque estoy viviendo en el extranjero. Me fijé en los que tenían WhatsApp, pues mi situación económica no es tan boyante como para poder llamar si no es por internet. Puse varios mensajes a distintos contactos y me contestaron del COF, posteriormente se pusieron en contacto otras instituciones que me están ayudando también. Me sentía muy sola, pues vivo y siento no tener a nadie verdaderamente familia en este mundo. Esa noche me removían muchas cosas del pasado como dos abortos que aún no he sanado. También se suma mi ruptura matrimonial y una ruptura muy fuerte con mi familia de origen, con el descubrimiento de que mi madre y mi hermano son psicópatas integrados y yo busqué ese perfil también en mi exmarido. Mis heridas son muy grandes, desde la infancia. La tristeza cuando entra, la puedes sentir físicamente, y aquella noche así me sentía. Era una noche de muchas tristezas, muy oscura.

A la mañana siguiente recibí un mensaje y pudimos quedar para hablar. Fue un momento importante, pues me sentí comprendida, escuchada, tratada con misericordia, pusimos a Dios en el centro para entendernos en profundidad. Ese momento fue crucial, pues me encontré con alguien que me escucha y eso me dio luz y esperanza en la vida. Me calmó que hubiera alguien al otro lado del teléfono para mí y esto me dio fuerza para seguir. Tuve una experiencia de esperanza pues esa experiencia me hablaba de que sigue habiendo bondad, me sentí querida y me sentí viva, sentí amor en esos días de oscuridad, que fue esa pequeña luz que necesitaba para darme cuenta de que hay más luces en mi vida.  Me agarré de las pequeñas alegrías, pude aferrarme a ser valiente y hacer consciente lo que puedo aportar desde mi yo, intentando siempre sembrar el bien.  

Ahora estoy en camino de comprenderme, aprendiendo a amarme a mí misma y a respetarme siendo consciente que es imprescindible para poder amar a los demás. Sigo mi caminito de sanación, aunque tengo días difíciles y mi situación no es fácil, sé que hay un camino por recorrer.

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Testimonio de S. F.

Conocí el COF a través de una amiga.

He recibido ayuda de distintas formas, a nivel de escucha, con oración delante del Santísimo todos los jueves, buscando apoyos dependiendo de las circunstancias y, principalmente como amigas, no simplemente como profesionales.

En cuanto a lo que se puede mejorar, creo que la difusión que se hace es mejorable. Yo no había escuchado nunca hablar del COF. Se podría difundir su labor, sobre todo, por los centros educativos, por las redes sociales más utilizadas, ...

Recomendaría el COF a mis familiares y amigos.

La verdad es que el COF me ha ido ayudando en varias ocasiones: cuando necesitaba ayuda con mi familia, para desahogarme cuando estaba enfadada, para llorar cuando necesitaba que me consolaran, que alguien me escuchara, que me tranquilizaran y que me dieran un rayito de luz. No es fácil encontrar todo eso y en el COF, por la misericordia de DIOS, te lo regalan, es precioso.

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